El interés que siempre han demostrado por el teatro la ciudad de Zaragoza y especialmente su Ayuntamiento se pone de manifieesto en el hecho de que, después del trágico incendio en 1778 de la Casa de Comedias del Hospital de Nuestra Señora de Gracia y hasta la construcción de la Casa de las Farsas de la ciudad, el concejo decidiera utilizar como teatro el singular edificio renacentista de la Lonja, iniciativa que fue acompañada por el encargo de sendos proyectos, para la edificación de un nuevo teatro de titularidad municipal, al maestro de obras Agustín Gracián en 1790 y al arquitecto Agustín Sanz en 1795.

Será el tramoyista Vicente Martínez quien, con un sentido quizá más practico y orientado a superar los inconvenientes de la burocracia estatal, consiga concluir en 1799 un teatro provisional, la llamada Casa de las Farsas, que es el origen y primer antecedente de nuestro Teatro Principal.